martes, enero 12, 2010

"DE LA INFANCIA Y OTRAS ENFERMEDADES QUE SE CURAN CON UNOS DIAS DE REPOSO"

Más de una persona malintencionada, no dudará en acusarme al finalizar la siguiente lectura, de escribirla desde el rencor, pues bien, que me parta un rayo si no le asiste toda la razon, añado que lo único capaz de inspirar más que el rencor es un cheque al portador.

Como fiel adepto a la madurez tardía, no aprendí a decir que no antes de los once años de edad, para entonces rasgaba un violín en el conservatorio, reinventaba las sevillanas en una academia de baile y era un modesto miembro de los Boy Scout. Y ahora si, sin margen de error, ya podemos afirmar que aprendí a decir que no demasiado tarde. Queda claro, que por entonces aún no existía la figura del defensor del menor, y por alguna clase de argucia mis padres no pasaron a disposición judicial, tampoco tengo muy claro que clase de hecho milagroso mantuvo intacta mi heterosexualidad, de lo único que estoy seguro, es que de estos tres dislates, el que tuvo repercusiones más graves en mi desarrollo normal, es el último de todos, pues es vox populi, que siempre han sido cinco los enemigos históricos de los niños: Herodes, Bibiana Aido, el Teletubbie amarillo con sus acólitos (he desarrolado una teoría que demuestra que el amarillo concretamente, es el ideólogo), la Supernany versión preñada y Sir Lord Robert Cecil Stephepson Smith Baden-Powell I baron de Gilwell... esta no es la alineación del Manchester City, sino que todos estos son una misma persona y además muy delgadita, poquita cosa el hombre, pero un domingo de lluvia se le fue la TDT y le dio por inventar los Boy Scouts.

Durante casi todo el año, nuestra actividad normal como Boy Scouts, se reducía a reunirnos los Sábados por la mañana, en un local de mi ciudad natal, para hacer nuestras cositas de scouts, jueguecitos, cancioncillas, alguna charletada moralista y en resumen tontunas y zarandajas inofensivas propias de la edad sin mayor trascendencia. Pero llegaba irremediablemente el verano, y con él aquellos campamentos aislados en mitad del campo, (esa extraña dimensión donde los pollos pasean crudos) y es al contacto con la naturaleza, desprovistos ya de todo vestigio urbanita, donde el scout se muestra en todo su explendor, donde descubrimos la verdadera cara del escultista para así exclamar: pero coño, qué panda botarates.

Gran parte de la filosofía escultista, esta basada en el "Libro de la Selva", la biblia del Scout y gran obra literaria de Rudyard Kipling, (que era íntimo amigo de Sir Lord Robert Cec... vamos que era de la pandilla aquella..) libro que populizaría disney con una adaptación un poco libre, que se convirtió en la que es para mi la mejor película de la factoria. No obstante, el pensamiento Scout actual, obvia un dato que yo creo reviste no poca importancia y es que kipling publica su obra en 1894 y no hay revisión moderna del libro de la selva, en la que Mogly no fabrique balones para Nike. Lo que quiero decir, es que efectivamente, acampar quince días en medio de la nada vegetal, te acerca indudablemente a la madre naturaleza, pero te aleja peligrosamente de la regularidad intestinal, y de unos mínimos higiénicos y alimenticios saludables. Y que en pleno siglo XXI, que hemos inventado los retretes portátiles, el wifi, el gymfor8 y las perdizes escabechadas en conserva, no procede ponerse un taparrabos y subirse a un cocotero. Digámoslo ya, sin mas ambages, el Scout es una subespecie involucionada.

Sería injusto por mi parte, negar el caracter formativo de los campamentos Scouts, donde he adquirido no pocos aprendizajes fundamentales para la supervivencia y para la formación del caracter. Concretamente teniamos talleres de cestitas de mimbre, de papiroflexia y de nudos marineros. Pero el taller estrella era el de orientación, y es que una de las obsesiones Scouts mas recurrentes es el Norte. (concretamente encontrarlo, lo cual confirma que lo han perdido). Lo primero que se enseña a un Scout, es que en caso de extraviarse en el bosque, lo primordial es localizar inmediatamente el Norte, así nos enseñaron a descubrirlo en el cielo estrellado, en la sombra del alibustre, entre los líquenes de los arboles, en el brinco de la rana de arroyuelo. Claro, tanto insistieron, que mi pueril entendimiento acabó por idealizar el Norte, (que pasó a ser un punto cardinal en mi vida), y asi lo imaginé como una suerte de paraiso perdido, un lugar extraordinario al que solo podian llegar los elegidos que tuvieran la fortuna de perderse en el bosque y la capacidad de encontrarlo entre los líquenes de los abetos. Y esta era la única justificación que encontré, para que esos hombrecillos de cuarenta años, se enfudasen unos pantalones cortos de colegial y se atasen una absurda pañoleta al cuello, para asentarse en medio del campo con un grupo de cincuenta niños, que por la noche no acababan de consolidar su control de esfínteres y por la mañana lloraban plañideramente la ausencia de sus madres. Anhelaban el Norte, el Edén prometido, ninfas bailarinas, nectar de dioses, retretes de obra... la Arcadia pastoril. Pronto descubríria, que lo que hay al norte de Guadalajara es Soria (que es muy pastoril pero poco Arcadia)

Si algún dia me pierdiese en medio de un bosque, o en general, de cualquier sitio sin asfaltar, moriré con toda seguridad a las seis horas, pero que me lleve el demonio si no exhalo mi último aliento mirando a Soria, y si un reguero de pajaritas de papel y cestitas de mimbre no anuncian la tumba de un ex Boy Scout.

Eran las tres de la mañana, cuando me depertó el júbilo de cuatro o cinco chiquillos revolotenado nerviosos alrededor de mi saco, no es facil conciliar el sueño, cuando lo único que te separa de un suelo de piedras y larvas es una esterilla de dos centimetros de ancho, y tienes las incomodidades propias de alguien que lleva diez dias soñando con un inodoro. Aún dudaba si me hallaba entre la vigilia o el sueño, cuando un pisotón en el bazo del crio mas gordo de mi tienda de campaña me confirmó lo primero, cuando por fin decidí incorporarme, encontré el rostro de uno de los monitores Scouts, lucia su sonrisa más estupida mientras me informaba con tono entusiasta: "arriba lobato, vamos agarra esa linterna y empieza a cantar, que hoy es el taller de orientación nocturna". Y ese día aprendí a decir no



P.D. : También aprendí a decir: "... y espero que tu navaja suiza tenga brújula, porque donde te la voy a extraviar no se divisa bien el fulgor de la estrella polar" pero esta frase la he usado mucho menos, porque rara vez se da el contexto apropiado.

12 comentarios:

Friki Fontaneda dijo...

Tanto tiempo de espera ha merecido la pena con tu gran post (en extensión y calidad, se sobreentiende)
Dichoso tú, que al menos disfrutastes de los scouts homologados... los míos eran amateurs de "marcas blancas" y sueños de scout.
Con tu permiso, cuelgo el enlace de este post en mi facebook... para ver en primera persona la opinión de los scouts que tengo agregados.

Pili dijo...

Que pena, con lo mono q tienes q estar con pantalón corto y pañoleta y has dejado los Scout... no has pensado nunca en volver??

Ya conocía la historia, pero no me canso de escucharla (o leerla), no te preocupes por la extensión, vale la pena :)

Espero q algún día encuentres el norte, y mientras tanto, sigue escribiendo...

Anónimo dijo...

se equivoco la paloma...se equivocaba.
por ir al norte...fue al sur

Anónimo dijo...

Definitivamente, tu infancia es tu mejor fuente de inspiración: los dos posts que más me han gustado han sido este y el de tu papel de árbol en el teatro.

Mi más sincera enhorabuena.

Por cierto, ¿te has planteado escribir un libro?

Juanan dijo...

Oye el anónimo de antes soy yo: no me gusta ocultarme en el anonimato (en estos casos, se entiende)

Uno que admira a Kipling dijo...

Para quitarse el amargo sabor de Kipling como inspirador del movimiento scout, lean un cuento suyo, "La Iglesia que estaba en Antioquía", y el relato "El hombre que pudo reinar"

Pili dijo...

Juanan, ocultarse en el anonimato tiene mas sentido si luego no desvelas q eres tu en el siguiente post...

Patapalo dijo...

De poco le sirve ocultarse en el anonimato, los comentarios de Juanan tienen su propia impronta.

Ea pues muchisimas gracias a todos, porque gracias a vuestro aliento voy regalando chicles. Gracias por pasaros por aqui hermosos.

Anónimo Villanueva Balbuena dijo...

¡Pero si me oculté de forma involuntaria, por cosas de la informática!

Lo realmente importante aquí es el relato. Es muy bueno, sólo me jode no haberlo escrito yo.

Pili dijo...

Pues firma como patapalo en lugar de como anonimo y di q es tuyo....
Con tanto seudonimos es facil hombre, solo hay q echarle cara

De nada Gerar :)

Diego dijo...

Cagon en tó te ha faltado poner la importancia de la patata en su lucha con los rayos...eso también nos lo enseñaron nene...

Patapalo dijo...

coño pues es verdad... lo de la patata era buenisimo